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Teresa Martín Taffarel (Mínimo equipaje)
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6
La cronología del corazón es indestructible
Gaston Bachelard
I
camino por aquella vereda del molino
aún no sé si eran verdad las madreselvas
y llevo la cuenta de mis pasos
como antes contaba las letras de mi nombre
vislumbro las leyes de la altura
para escribir mensajes sin retorno
y despejar el aire de campanas
me atrevo a desafiar las certidumbres
de tanta permanencia acumulada
atravieso maderos encendidos
en busca del efecto de los sueños
y separo los brotes de las llamas
allá quedan los únicos testigos
ante la puerta que se volvió habitual
de tanto mirar hacia el molino
y sigo caminando por aquella vereda
sin saber hasta cuándo
esquivarán su verdad las madreselvas
9
Juguemos a dibujar...
Este juego inaudito de los días
ya no puede atraparme en su engranaje.
La estrategia del tejo que se pierde
es el signo de un tiempo sin rescate.
Como el niño que elige los reflejos,
coloreo las copas de los árboles,
una casa, las nubes, los caminos,
y modelo las flores de la tarde.
Evoco incomprensibles retahílas,
converso con la sombra en las paredes,
camino sin salirme de las rayas.
Las estatuas del patio no me miran.
El cielo del dibujo se ha borrado.
Sólo queda la luna dibujada.
12
Ese espacio
que tiene su ser en ti.
R. M. Rilke
I
He cerrado la puerta
para estar en el centro de mis horas
Adivino murmullos y apaciguo mis labios
arrinconando sílabas entre las cosas quietas
Un sueño muy antiguo se desliza
sobre puentes que inventan sus riberas
Ensayo algún consuelo
y se instauran más dudas
porque sé que no es cierto
que volverán los días inocentes
Apuro sorbo a sorbo el acíbar
de esta fatiga fiel que me acompaña
Pero no puedo asirme al pulso del instante
y me pierdo en el centro de horas imprecisas
17
La mirada remota se hace sentir...
M. Zambrano
Todo volvía a suceder en mayo:
las lilas condenadas por el aire,
el gusto de las noches imposibles
y las acacias al morir la tarde.
Las calles alentaban confidencias
en la fronda de acuerdos memorables.
Los preludios del mar se recogían
como queriendo detener el viaje.
Cuántos nombres brotaban de la tierra
buscando el horizonte del lenguaje
como emblemas de amor en la mirada.
Y abríamos las manos y los labios
para ordenar el cauce del instante
entre tanto desfile de fantasmas.
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Cita d'un poeta declamada per Teresa Martín el dia de la despedida de Buenos Aires (i anotada per la Muriel):
"El poeta arribà a l'illa i el reberen amb plors. Ell s'estranyà.
- Per què ploreu?
- Perquè avui arribes i algun dia marxaràs.
Al final de la seva estada, quan arribà l'hora de marxar, l'acomiadaren amb festes. Ell es tornà a estranyar.
- Per què feu festa?
- Perquè avui marxes i algun dia tornaràs" |
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